
Cerrar la puerta a algo. El sueño se trataría de que cambiamos la cerradura de una puerta o pedimos que la sustituyan lo central es decidir quién puede entrar y quién no podemos estar buscando mayor privacidad o recuperar la tranquilidad después de sentirnos invadidos a veces solo retomamos una preocupación práctica por la seguridad.
Soñar con cambiar cerradura significa que podemos estar buscando mayor privacidad o recuperar la tranquilidad después de sentirnos invadidos a veces solo retomamos una preocupación práctica por la seguridad, si la llave nueva gira sin dificultad, podemos sentir alivio si no encaja, quizá dudamos de que las medidas que tomamos sean suficientes, en la puerta de nuestra casa suele importar el espacio personal en un local o despacho, pueden aparecer responsabilidades compartidas.
Cambiar la cerradura podría simbolizar el deseo de protegernos después de sentir invadidos nuestros límites.
Mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, si repartimos copias de la llave, estamos decidiendo en quién confiamos si ocultamos el cambio, quizá tememos una reacción incómoda.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño la llave que deja de servir y las piezas desmontadas pueden representar una reparación o el deseo de controlar el acceso, una mudanza, una avería o un conflicto de convivencia pueden estar detrás no significa necesariamente que vaya a ocurrir un robo.
Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, un cerrajero conocido puede tranquilizarnos, un desconocido que conserva copias de las llaves puede inquietarnos.
En muchas culturas se cree que los sueños con cambiar cerradura pueden ser parte de un mensaje que nos llega de alguna energía espiritual del universo que intenta comunicarse con nosotros, este nos puede estar dando un mensaje claro, que una etapa de convivencia o confianza pida delimitar claramente quién puede entrar en nuestra vida. Si la nueva llave giraba bien, cerrar una puerta antigua podría traer tranquilidad sin necesidad de discutir, elijamos qué intimidad queremos conservar y a quién permitir la entrada.
Recuerda que podemos abrirnos sin entregar todas nuestras llaves, a veces, una escena soñada nos parece más familiar que un lugar verdadero.
~ María García. ~