
Cada cual sigue su camino. En este caso se trataria de un sueño en el que pedaleamos cuesta abajo y descubrimos que los frenos de la bicicleta no responden podemos sentir que algo se acelera sin que sepamos detenerlo si montamos en bicicleta, también puede ser una preocupación muy concreta por una avería.
Soñar con una bicicleta sin frenos significa que podemos sentir que algo se acelera sin que sepamos detenerlo si montamos en bicicleta, también puede ser una preocupación muy concreta por una avería, una pendiente suave permite reaccionar, una bajada pronunciada puede provocarnos pánico, el tráfico y los obstáculos del camino cambian el peligro que percibimos.
La bicicleta sin frenos puede evocar angustia ante una vida que sentimos demasiado acelerada.
Mostrar especial atención en lo que pasa en el sueño también es importante, buscar una zona donde parar o reducir la velocidad con los pies muestra cómo intentamos recuperar el control.
También es importante tener en cuenta los elementos del sueño las manetas de freno y el estado de las ruedas pueden ocupar nuestra atención, la falta de frenos puede expresar temor a no poder detenernos a tiempo no indica un fallo real de nuestra bicicleta.
Las personas que aparecen en el sueño también nos puede dar pista sobre el mismo, si llevamos a un niño o vamos en grupo, quizá nos preocupa causar daño a otros.
En muchas culturas se cree que los sueños con una bicicleta sin frenos pueden ser parte de un mensaje que nos llega de alguna energía espiritual del universo que intenta comunicarse con nosotros, este nos puede estar dando un mensaje claro, que una decisión tomada con prisa resulte difícil de frenar cuando surjan nuevas condiciones. Si la bicicleta bajaba una pendiente sin frenos, será prudente pedir tiempo antes de firmar o pagar, recupera capacidad para detenerte y elegir.
Recuerda que moverse más rápido no equivale a avanzar mejor, apretar unos frenos que no responden puede despertarnos con sensación de urgencia; tal vez lo más importante del sueño sea reconocer en qué momento empezamos a sentir que no podíamos decidir la velocidad.
~ María García. ~